RAYO@MORATALLA.COM 66
LLAVE AZUL ELIOCROCA 69
Cada vez sorprende a menos gente la campaña que está haciendo este equipo, realmente meritoria. Este bloque no es sólo Tano, como hay quien piensa, hay en él un ramillete de muy buenos jugadores, auténticas realidades ya para alegría del baloncesto lorquino. Tano aporta el equilibrio que el equipo necesita, pero a estas alturas ya nadie duda de la calidad de hombres como Pedrito Méndez, Toni o Ismael, entre otros, ahí están sus números.
Victoria muy importante la conseguida por estos zagales –Tano incluido- la tarde del domingo en Moratalla ante un rival más veterano en edad pero por debajo de los nuestros en calidad. No pudimos ver un choque de un gran baloncesto, pero sí la confirmación del oficio que van asimilando nuestros jugadores, dirigidos magníficamente por el maestro Salesa, y que supieron aguantar con criterio las embestidas finales del equipo del noroeste.
El partido tuvo una puesta en escena fulgurante de Llave Azul, que en un abrir y cerrar de ojos mostraba su tarjeta de visita: 9-19 a los seis minutos, y tiempo muerto local. Por aquel entonces Pedrito y Toni eran los amos de la pista en el manejo del juego, Tano e Ismael fusilaban desde el exterior y David se afanaba en el rebote, además de las penetraciones a canasta de Toni. Poco podía hacer el equipo local, que aguantó el chaparrón como pudo, básicamente con las segundas opciones propiciadas por la captura del rebote ofensivo. A la bocina, 12-24.
La reanudación propició un nuevo estirón en el marcador: 12-29 un minuto después. Parecía que el encuentro estaba ya en sus estertores finales, pero no, los del noroeste plantaron una defensa más agresiva y los nuestros ya no vieron el aro con tanta facilidad, además ellos encadenaron un par de triples seguidos que derivaron en las dudas del juego visitante, que no jugaba ya con espacios, con circulación adecuada de balón. Salesa pide tiempo e intenta recomponer la situación, aunque la ventaja aún era ostensible (11 puntos), pero nos seguían cogiendo el rebote bajo nuestro aro y anotando al tran-tran. Llave Azul vivía del triple, y el camino hacia los vestuarios se hizo con una renta de siete puntos: 33-40.
Salesa pidió a los suyos confianza, ganas y actitud y les puso de manifiesto que la victoria sólo pasaba por defender. Sin embargo, torrija al canto y casi seis minutos sin anotar, con fallos en ataque y cayéndonos faltas por doquier –Isma ya tenía cuatro y dio con sus huesos en el banco-. Había más voluntad que acierto, pero eso no es suficiente. Total, a un minuto para la finalización del cuarto empate a 50 y partido nuevo.
Y en estas tesituras fue cuando el equipo sacó ese carácter que decíamos al principio, esa actitud y maneras que están haciendo de estos zagales buenos jugadores de baloncesto, porque entonces todo el mundo puso su granico de arena, no sólo los antes citados, porque pudimos ver a un sacrificado Poncio, que a causa de las faltas de David se erigió en protagonista del juego interior del equipo, además de le brega, poco espectacular pero sí meritoria de Antonio y Jose, también de Emilio –al que le falta un poco de sosiego en sus acciones-, y Tano, aportando ese equilibrio al que antes aludíamos. Al final, cuando más quemaba el sol, canastón de Poncio que ensombreció el horizonte de los del mazapán, y Pedrito (el capitán de 17 años), al que no le tembló el pulso para anotar los últimos tiros libres.
Ésa fue la historia, la de un equipo que va a más, en el que hay buen rollo y que además se permitió el lujo de viajar con dos cadetes (Miñarro y Juan Andrés) por las lesiones de Alfonso, Carlos y Sergio, a los que deseamos una pronta recuperación. El futuro ya ha llegado a nuestro baloncesto. Enhorabuena.