El día de la ilusión
25 de enero de 2010
Q8 Oils Eliocroca 46 - A.D. Franciscanos B 19
Eran las cuatro y diez de la tarde del sábado, la verja de acceso al pabellón de el Bosco aún estaba cerrada, allí andaban ya inquietos Pablo con su padre, también Antonio con el suyo, a la espera de que el bueno de Juan abriese las instalaciones; Andrea y su abuelo igual, ella aparentaba algo más de tranquilidad, pero la procesión iba por dentro. Faltaba poco para la gran cita, el inicio de la temporada, lo que para algunos de estos jovencísimos jugadores iba a ser el primer partido de su vida, los nervios a flor de piel: una cita importante, imborrable en sus mentes inocentes. Poco a poco fueron llegando el resto. Era un día para la ilusión.
Minutos después, y ya en la propia cancha de San Antonio, el ambiente era precioso. Ambos equipos haciendo sus corros de calentamiento, sintiéndose los jugadores verdaderos protagonistas de la fiesta, los padres en los bancos habilitados en el lateral para la ocasión. Todo preparado, no podía faltar ningún detalle, y para eso nuestro presidente es único, y citó a familiares y jugadores a una foto para la historia –que ilustra estas líneas que ahora tú lees-. El árbitro señala último minuto y jugadores al banco para recibir las últimas instrucciones: ¡que comience la fiesta!
Balón al aire y posesión para los nuestros, de inmediato “lucha”, y vuelta a comenzar. Los inicios fueron una delicia para los que tuvimos la fortuna de estar ahí, pues era auténtico ver a diez criaturas sobre la pista detrás del balón intentando lanzar a canasta y conseguir el premio: ardua tarea; pues entre los nervios de la ocasión, la altura de los aros para estos zagales/as de menos de menos de 10 años y la propia disputa del balón hacía que tardara en llegar la primera canasta, ante los ánimos de los padres y los inverosímiles lanzamientos de los protagonistas en pista.
Paradojas de la vida, la primera canasta corrió a cargo de Alberto Gómez, el más joven de todos –que en agosto cumplirá los 8 años-. Habían transcurrido ya casi siete minutos de juego, se había abierto la lata; luego encestaron Luis Lacal y Antonio Robles. Final del primer cuarto y 6-0 para los locales. La cosa funcionaba, sí; la ilusión iba en aumento, baloncesto en estado puro.
Del segundo cuarto destacar que ambos equipos ya le habían cogido el aire al asunto y Franciscanos minutos después puso el marcador en un apretado 8-6, para deleite de todos, porque qué importaba el resultado, era lo de menos, el objetivo se estaba cumpliendo con creces, la simbiosis entre jugadores y familiares en torno al deporte, en torno al baloncesto, buen rollo por doquier y que siga la fiesta. Y eso es lo que hizo el equipo lorquino, que además puso el turbo, y liderado por Adrián Martínez y Juan Alberto Raja infligieron un parcial de 36-0 a los de Cartagena, que no volvieron a encestar hasta principios del último cuarto. Por aquel entonces nuestra chica, Andrea, ya había también hecho su par de canasticas, y la sonrisa se dibujaba en su dulce rostro –y en el de su abuelo, a pie de pista y con su brazo en cabestrillo-.
Todos aportaban, todos disfrutaban. También los chicos y chicas de Cartagena, que demostraron deportividad y saber estar –a pesar de la guarismos-, porque su entrenador les ha inculcado eso, que se puede perder o ganar, pero que las formas y el deporte están por encima de los resultados, y máxime a esas edades. Por eso desde aquí nuestra enhorabuena para ellos.
En el último cuarto los visitantes dieron un avance al marcador, y pasaron a dominar el partido, que cerraron con un parcial de 2-13, justo además, porque pusieron empeño durante todo el encuentro y lo disputaron siempre desde la entrega y la deportividad.
Pitido final y explosión de júbilo, porque se había hecho realidad el sueño de muchos chicos que acaban de disputar el primer partido de su vida, tras días de entrenamiento y esfuerzo, pero también de compañerismo y alegría, la de haberse iniciado en un deporte tan bonito como el baloncesto.
Desde esta página queremos darles las gracias a todos, a Juan Alberto, Alberto, Daniel, Adrián, Sergio, Andrea, Rubén, Pablo, Juan, Jorge, Luis y Antonio; pero también a José Carlos y Auris, sin los cuales todo esto no hubiese sido posible; y, cómo no, a los familiares, soporte imprescindible para nuestros deportistas, y que desde el principio están dando la cara y apoyando nuestro proyecto.
Felicidades a todos.